
Un par de días atrás me tope con una interesante anécdota acerca de tres umpires de beisbol. Me pareció tan elocuente, además de recordarme a una vieja anécdota que mi padre (Luis Maturén y co-autor de este blog) cuenta en sus excelentes clases que habla acerca la importancia de la experiencia y como acumularla para complementar los hechos a la hora de tomar decisiones –seguro en un par de días la comparte con ustedes—; que decidí publicarla:
Tres umpires o referees de beisbol se reúnen en un bar y mientras se toman algo conversan acerca de la mejor manera de cantar strikes o bolas. El primero de los umpires comenta con orgullo que el “los canta como los ve”, es decir, como le parezcan.
-- Este umpire lo llamaremos el “artista”, ya que se basa en su experiencia para decidir cómo ve su alrededor –llegará un momento en el que incluso tome sus decisiones basados en un “no sé que” o “corazonadas” que en la realidad es su subconsciente haciendo uso de su experiencia.
El segundo umpire, al mismo tiempo, se apresura a negar la visión de su compañero y dice que él “los canta como lo que son”, si es strike él dice strike y si es bola él abre sus brazos y grita bola!
--Este es el “científico” que busca la verdad por encima de todas las cosas, los números y las pruebas son lo único que lo alientan a tomar decisiones.

El tercer umpire admirando las respuestas de sus iguales se queda pensativo un momento intentando decidir como canta él los strikes llegando a una conclusión que deja atónitos a los otros dos. “Ellos –refiriéndose a los lanzamientos—no son strikes o bolas hasta que yo los canto”; aceptando que los canta como los ve y además, una vez cantados, así son.
Esta pequeña anécdota resume a la perfección la actitud que debe tener cualquier persona que se precie de recibir el adjetivo de “marketing man” (persona de mercadeo). Si queremos vender mensajes y comunicarnos efectivamente con los target así como entender las peticiones de los clientes tenemos que pensar como los tres umpires a la vez: hay que ser artistas y apelar a la experiencia, entendiendo que todo lo que nos pase (sobretodo curricularmente) nos ayuda a tomar mejores decisiones en el futuro. Hay que ser un poco científico y entender la importancia de los números y las pruebas que nos muestran el camino de ciertas decisiones. Pero por sobre todas las opciones hay que ser el umpire número 3 (el realista) que es capaz de ver la realidad haciendo una fusión de pruebas y experiencia.
En el mundo del mercadeo, un ambiente variable, hay que apelar a lo que hemos aprendido así como a las pruebas, es decir, ser artista y científico a la vez...